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13 de junio de 2026

Patricia Calero. Movement in Suspended Time

 (Español-English)


Patricia Calero

En un momento en que el arte textil ha recuperado relevancia indiscutible dentro del panorama contemporáneo —ya no como práctica periférica, sino como campo de investigación formal y conceptual— la obra de Patricia Calero propone un acercamiento que articula la abstracción geométrica con los fundamentos del tejido. Sus composiciones no se limitan a incorporar materiales asociados al ámbito textil, sino que operan desde la lógica misma de la trama y la urdimbre: tensión, entrecruzamiento, repetición y estructura. Las cintas de nylon y polipropileno, dispuestas con precisión sobre el lienzo, activan una superficie que remite al telar como matriz originaria, trasladando al plano una memoria que pertenece tanto a la tradición artesanal como a la modernidad abstracta.


Este diálogo se intensifica cuando la obra se sitúa en relación con el legado del cinetismo latinoamericano. La investigación moderna en torno a la percepción dinámica encuentra en la propuesta de Calero una relectura contemporánea. Para el contexto venezolano, la impronta de figuras como Carlos Cruz-Diez resulta ineludible. Su obra redefinió la experiencia del color como fenómeno en constante y vibrátil mutación. Como en las Fisicromías de Cruz-Diez, en Calero, la transformación también acontece en la mirada, pero a través de la imbricación de cintas amplias que desarticulan el choque intensamente vibratorio. Sus repeticiones introducen, a veces, inflexiones y curvas, y el color se va modulando lentamente en la calma de las gamas terciarias. De este modo se configura una experiencia cinética pausada, donde el cambio no irrumpe sino que se insinúa desde la lentitud y la atención sostenida.


Patricia Calero. Time in the Fog, 2026
Cintas de nylon y polipropileno sobre lienzo - Nylon and polypropylene ribbons on canvas

"Patricia Calero. Movement in Suspended Time". Vista de sala-Exhibition View
Miami International Fine Arts (MIFA), Miami, 2026.

Así, Movement in Suspended Time, introduce una reflexión sobre nuestra relación con el tiempo. Como señala Calero, su trabajo propone una pausa consciente dentro del ritmo acelerado y pertinaz de la ciudad, invitando a habitar el tiempo, a detener la mirada y a permitir que esta se convierta en un evento verdaderamente sensible. Esta idea se materializa en estas armoniosas composiciones que permiten la coexistencia de una estructura rigurosa y cambios sutiles —luces, sombras y matices que aparecen y se ocultan— generados por las tensiones y torsiones de las cintas en relación con el desplazamiento de quien las observa, y el atinado uso de las sobrias gamas propuestas por la artista.

Patricia Calero. Silent Selva I, 2025 / Silent Selva II, 2025 / Silent Selva III, 2025
Cintas de nylon y polipropileno sobre lienzo - Nylon and polypropylene ribbons on canvas

Las piezas aquí reunidas convocan a la contemplación y a dejar que el tiempo transcurra en el gusto del mirar, sin la urgencia de lo pendiente o de lo que vendrá; abren un espacio de presencia que nos reconecte con una dimensión más genuina de nosotros mismos, esa que suele diluirse en la prisa y la distracción.


Katherine Chacón
Curadora


Patricia Calero. Movement in Suspended Time

At a moment when textile art has regained a strong presence within contemporary practice—no longer as a peripheral medium but as a field of formal and conceptual inquiry—Patricia Calero’s work brings geometric abstraction into dialogue with the logic of weaving. Her compositions do not simply incorporate textile materials; they operate from the structural principles of warp and weft: tension, interlacing, repetition, and order. Nylon and polypropylene ribbons, precisely arranged on the canvas, activate a surface that evokes the loom as an originating matrix, translating into the work a memory shared by both artisanal tradition and modern abstraction.

Patricia Calero

This dialogue becomes particularly resonant in relation to the legacy of Latin American kinetic art. Modern investigations into dynamic perception find in Calero’s work a contemporary inflection. Within the Venezuelan context, the influence of artists such as Carlos Cruz-Diez is unavoidable. Like his Physichromies, Calero’s compositions unfold through the act of looking. Yet here the interweaving of broader ribbons tempers the intense optical vibration characteristic of kinetic art. Repetitions introduce subtle curves, and color shifts gradually within restrained tertiary palettes. The result is a quieter kinetic experience, where change emerges slowly through attentive viewing.

Patricia Calero. Suspended Roots, 2026
Cintas de nylon y polipropileno sobre lienzo - Nylon and Polypropylene ribbons on canvas

Movement in Suspended Time ultimately reflects on our relationship with time. As Calero suggests, the work proposes a conscious pause within the persistent rhythm of the city—an invitation to slow the gaze and allow perception itself to become a sensory event. This idea materializes in these harmonious compositions, where rigorous structure coexists with subtle shifts of light, shadow, and tone. These variations emerge from the tensions and torsions of the ribbons as the viewer moves before them, as well as from the artist’s restrained and carefully calibrated palette.

Patricia Calero. Gravity of Leaves, 2026 / Falling Leaves, 2026
Cintas de nylon y polipropileno sobre lienzo - Nylon and Polypropylene ribbons on canvas

The works gathered here invite contemplation. They allow time to unfold in the simple act of looking, free from urgency, opening a space of presence that reconnects us with a quieter and more attentive dimension of experience.

Katherine Chacón
Curator



Patricia Calero (Valencia, Venezuela, 1985) es una artista multidisciplinaria cuya práctica explora la relación entre el movimiento, el tiempo, el espacio y la percepción. Autodidacta y cercana a los lenguajes del arte cinético y la abstracción geométrica contemporánea, su trabajo dialoga con la tradición venezolana representada por maestros como Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto. Influenciada también por la estética y la filosofía japonesas, incorpora materiales y principios del ámbito textil para desarrollar composiciones que generan dinámicos procesos de transformación visual a partir del ritmo, la repetición y el color, así como de sutiles efectos de luz y sombra que se activan con el desplazamiento del espectador. Su trabajo ha sido presentado en diversas exposiciones y ferias internacionales, particularmente en Estados Unidos, donde ha desarrollado buena parte de su trayectoria reciente.

 Patricia Calero (Valencia, Venezuela, 1985) is a multidisciplinary artist whose work explores the interplay of movement, time, space, and perception. Self-taught, her practice engages the legacy of Venezuelan kinetic art and contemporary geometric abstraction, in dialogue with figures such as Carlos Cruz-Diez and Jesús Soto. Drawing as well from Japanese aesthetics and philosophy, Calero incorporates textile materials and principles to create compositions that shift through rhythm, repetition, and color, producing subtle transformations of light and shadow as the viewer moves. Her work has been presented in exhibitions and international art fairs, particularly in the United States, where much of her recent career has developed.


* Este texto fue escrito originalmente para la exposición del mismo nombre presentada en el Miami International Fine Arts (MIFA), en Miami, del 11 de juno al 30 de julio de 2026.
* This text was originally written for the exhibit of the same name held in Miami International Fine Arts (MIFA), Miami, from June 11 to July 30, 2026.

11 de febrero de 2026

«Un corazón sin coraza». El arte textil de Natalie Rocha Capiello

Natalie Rocha Capiello

Hay obras que no se construyen desde la distancia reflexiva del análisis, sino desde ese ‘arcano’ de la creación que proviene de la experiencia íntima del artista. El trabajo de Natalie Rocha Capiello (Caracas, 1966) nace de lo vivido y lo sobrevivido, de lo superado y lo anhelado. En el cruce entre la herida personal, el impulso creativo y la necesidad vital de sentido, su recorrido artístico —trazado entre Venezuela y España— revela una práctica donde el arte no es solo forma y lenguaje, sino también una terapéutica para el alma que, en su caso, se entreteje con hilos y retazos, se fundamenta en la intuición y se convierte en una vía de autoconocimiento y sanación.

Desde su infancia marcada por el duelo —la muerte de su madre, los conflictos intrafamiliares, la disolución del hogar—, Rocha Capiello encontró en la creación una forma de sostén emocional y de elaboración simbólica. Las telas desechadas por su abuela costurera fungieron como materia prima para trazar su primer proyecto estético y autoterapéutico: una muñeca de trapo que iba elaborando día a día, siguiendo un plan trazado, como modo de gestionar la aflicción causada por la intempestiva pérdida materna y hallar un asidero que le permitiera superarla. La costura y la ejecución pausada de esa muñeca fueron, sin duda, su primer refugio. Años más tarde, ese gesto de dar forma al duelo devendría en una obra coherente, intuitiva, visceral y lúcida, profundamente anclada en la experiencia corporal y psíquica femenina, y en la voluntad de sanar las heridas fundacionales.

Así, siendo muy joven, la artista comprendió que el acto de crear podía convertirse en un puente entre el abismo y la vida. Lo que comenzó como una estrategia intuitiva para atravesar el duelo, se transformó con el tiempo en un lenguaje complejo y expandido, donde confluyen lo íntimo y lo colectivo, lo ancestral y lo presente. Su formación artística —realizada en la Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (IUESAPAR) de Caracas— estuvo marcada por la carencia, pero también por la subversión de la precariedad a través de la invención. Su obra nació de una auténtica necesidad de expresión: si no había pintura, había costura; si no había lienzo, había trozos de tela y plástico recogidos en la calle. Esa economía de medios fue, a la vez, una poética.

Para Rocha Capiello, la costura no es, entonces, una técnica: es un acto de reparación. Cada puntada anuda no solo materiales, sino fragmentos biográficos, vínculos perdidos, memorias. A lo largo de su trayectoria, la artista ha explorado múltiples lenguajes —la pintura, el dibujo, la fotografía, el bordado, el tejido, la instalación, la performance—, pero acudiendo siempre a la matriz unificadora del textil. Coser, para ella, es recomponer, entrelazar lo disperso, narrar con hilos lo que la palabra no alcanza a decir.

Asimismo, el color rojo —y sus tonos análogos: carmesí, granate, coral o púrpura— ha estado presente de manera constante y dominante en su trabajo. Éste es mucho más que una elección cromática: es un símbolo entrañable, un código afectivo, un hilo que enlaza la memoria, a veces doliente, con una conciencia del cuerpo femenino y sus procesos orgánicos. Cada matiz porta una vibración distinta, pero todos remiten a la urgencia de sanar, a la necesidad de amar, al impulso por persistir. El rojo adquiere, además, una dimensión ritual que otorga significado no solo a lo que recubre, sino a lo que palpita adentro.

Tras emigrar a España en 2003, su práctica se expandió hacia lo pedagógico —gracias a sus estudios de posgrado en educación emocional y pedagogía del arte— al trabajar con infantes y mujeres en situación de vulnerabilidad. Lejos de asumir una postura asistencialista, su concepción del arte como vehículo de autoconocimiento y resiliencia la llevó a elaborar métodos propios. Esta vertiente ha nutrido su producción, no como un apéndice didáctico, sino desde la convicción ética de que el arte puede restaurar, reconfigurar vínculos y abrir caminos de sentido.

La serie Entretelas (2016–2019) marca un hito en la trayectoria de la artista. El título alude a aquello que se oculta bajo la superficie, a las costuras invisibles que dan forma y sostén a lo manifiesto. Mater (2016) es una de las piezas más significativas en el corpus de la artista por su escala, materialidad y fuerza simbólica. El nombre remite a la «madre» y, también, a la «matriz», ese territorio del origen íntimo y arquetipal. Realizada con trozos de telas recicladas cosidas a mano, la pieza despliega una superficie ondulante, una ola textil de rojos, naranjas y violetas que evoca lo materno como una energía —y un cuerpo— dispuesto a contener y abrigar.

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm. (Detalle)

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm. (Detalle)

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm. (Detalle)

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm

En De tripas corazón. Corazones sin coraza, pieza presentada en la Bienal de Venecia de 2019, la artista articula una poderosa alegoría del desarraigo migratorio. La instalación se compone de cientos de corazones confeccionados a mano —atados, no cosidos— con telas desechadas, hilos, lanas y estambres, muchos de ellos recolectados a lo largo de los años. Colgados sobre una estructura metálica que remite a la tristemente célebre valla de Melilla —la frontera que separa Marruecos de la ciudad española de Melilla, en el norte de África—, los corazones se presentan como restos: rasgaduras sangrantes, heridas abiertas, fragmentos de identidad que quedan en el camino. Rocha Capiello construye esta obra desde su propia experiencia migrante, pero también a partir de una investigación sobre las múltiples formas y condiciones del desplazamiento forzado. El título, tomado de una expresión popular, sintetiza la paradoja que enfrentan quienes deben recomenzar con lo mínimo, con lo que llevan dentro, con el dolor y el miedo transformados en impulso de sobrevivencia.

Natalie Rocha Capiello. De tripas corazón, 2019.
Instalación realizada con retazos de tela, ropa, lana. 
Medidas variables. (Detalle)
58° Bienal de Venecia

Natalie Rocha Capiello. De tripas corazón, 2019.
Instalación realizada con retazos de tela, ropa, lana. 
Medidas variables. (Detalle)
58° Bienal de Venecia

Valla de Melilla (Foto: TSS Platform)
Natalie Rocha Capiello. De tripas corazón, 2019. 
(Detalle)
                                      

Esta poética del desgarro —de lo que ha sido roto y vuelto a unir— aparece también en obras como Anidarme o Mar en calma, ambas de 2023. Esta última posee el tono del duelo silente. La instalación, suspendida como una gran cortina o marea detenida, presenta una ‘escena’ en apariencia serena —corazones flotando sobre una superficie tranquila— que contrasta brutalmente con el trasfondo que la origina: la muerte de miles de migrantes en el mar Mediterráneo. Inspirada en una fotografía de la costa andaluza donde turistas toman el sol indiferentes a la tragedia que ocurre a escasos metros, Rocha Capiello construye una pieza que discurre entre el homenaje y la denuncia. Los corazones de tela flotan como cuerpos perdidos a la deriva. Algunos se desgarran, otros sangran hilos; caen fragmentos —quizás hijos— y forman un mar rojo que cubre el suelo. Mar en calma no alude a la paz, sino al velo que cubre el horror cuando se vuelve cotidiano. Así, la artista crea un contrapunto visual al bullicio de los medios. No representa la muerte: la honra. No denuncia con estridencia, sino que coloca su voz en el centro de lo humano.


Natalie Rocha Capiello. Anidarme, 2023.
Instalación hecha de lanas, nylon y telas recicladas
200 cm Ø


Natalie Rocha Capiello. Mar en calma. De la serie De tripas corazón. Corazones sin coraza, 2023
Telas y lanas recicladas. Dimensiones variables


Natalie Rocha Capiello. Mar en calma. De la serie De tripas corazón. Corazones sin coraza, 2023
Telas y lanas recicladas. Dimensiones variables. (Detalle)

Junto a su obra textil, el dibujo ocupa un lugar fundamental en su práctica. Rocha Capiello cultiva el dibujo automático como forma de conexión con el inconsciente, permitiendo que la dimensión espiritual se haga presente. En la serie Ofrenda (2023), compuesta por dibujos en tinta china, la línea sigue una pulsión mandálica, una necesidad de centro, de orden secreto. Lo mismo ocurre en los bordados de la serie Duermevelados (2023), realizados en servilletas de tela. En estas piezas, cada puntada ha sido ejecutada en un estado de contemplación. La artista describe este proceso como una danza entre el yo consciente y una fuerza superior que la asiste: «es como si trabajara a cuatro manos», afirma, «una parte mía está presente, pero otra se deja guiar por lo que se manifiesta». Las composiciones evocan formas orgánicas —células, flores, heridas, semillas— en una reiteración que alude a lo cíclico y vital.

Natalie Rocha Capiello. Dibujos de la Serie Ofrenda, 2023.
(La serie consta de 60 piezas)
Tinta china sobre papel. 12 x 12 cm


Natalie Rocha Capiello. Duermevelados, 2023
Bordados a mano realizados en servilletas de tela
40 x 40 cm.

La obra de Natalie Rocha Capiello está íntimamente entrelazada con su vivencia de lo femenino como hija, madre, esposa, guía y creadora. Hecha de tiempo, de cuidado, del gesto amoroso que remienda lo roto, no hay en ella una voluntad de ilustrar el dolor, sino de transmutarlo con valor e integridad. El arte, aquí, no es catarsis, sino alquimia. Desde esa conciencia, se manifiesta como un gesto de amor radical hacia sí misma, hacia los otros y hacia la vida.

© Katherine Chacón Top of FormLLLl

Otras obras de la artista:

Natalie Rocha Capiello. Serie Bordando el tiempo, 2016
Tapices cosidos y bordados a mano con tela reciclada. 30 x 30 cm.

Natalie Rocha Capiello. Serie Hilos, 2023
Acrílico sobre tela. 20 x 20 cm

Natalie Rocha Capiello. Serie Punto-Línea-Trama, 2023
Dibujos automáticos hechos en acrílico sobre papel Kraft. 40 x 40 cm

Natalie Rocha Capiello. Des-arraigo, 2023
Instalación de lanas y telas recicladas. 200 x 300 cm