11 de febrero de 2026

«Un corazón sin coraza». El arte textil de Natalie Rocha Capiello

Natalie Rocha Capiello

Hay obras que no se construyen desde la distancia reflexiva del análisis, sino desde ese ‘arcano’ de la creación que proviene de la experiencia íntima del artista. El trabajo de Natalie Rocha Capiello (Caracas, 1966) nace de lo vivido y lo sobrevivido, de lo superado y lo anhelado. En el cruce entre la herida personal, el impulso creativo y la necesidad vital de sentido, su recorrido artístico —trazado entre Venezuela y España— revela una práctica donde el arte no es solo forma y lenguaje, sino también una terapéutica para el alma que, en su caso, se entreteje con hilos y retazos, se fundamenta en la intuición y se convierte en una vía de autoconocimiento y sanación.

Desde su infancia marcada por el duelo —la muerte de su madre, los conflictos intrafamiliares, la disolución del hogar—, Rocha Capiello encontró en la creación una forma de sostén emocional y de elaboración simbólica. Las telas desechadas por su abuela costurera fungieron como materia prima para trazar su primer proyecto estético y autoterapéutico: una muñeca de trapo que iba elaborando día a día, siguiendo un plan trazado, como modo de gestionar la aflicción causada por la intempestiva pérdida materna y hallar un asidero que le permitiera superarla. La costura y la ejecución pausada de esa muñeca fueron, sin duda, su primer refugio. Años más tarde, ese gesto de dar forma al duelo devendría en una obra coherente, intuitiva, visceral y lúcida, profundamente anclada en la experiencia corporal y psíquica femenina, y en la voluntad de sanar las heridas fundacionales.

Así, siendo muy joven, la artista comprendió que el acto de crear podía convertirse en un puente entre el abismo y la vida. Lo que comenzó como una estrategia intuitiva para atravesar el duelo, se transformó con el tiempo en un lenguaje complejo y expandido, donde confluyen lo íntimo y lo colectivo, lo ancestral y lo presente. Su formación artística —realizada en la Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (IUESAPAR) de Caracas— estuvo marcada por la carencia, pero también por la subversión de la precariedad a través de la invención. Su obra nació de una auténtica necesidad de expresión: si no había pintura, había costura; si no había lienzo, había trozos de tela y plástico recogidos en la calle. Esa economía de medios fue, a la vez, una poética.

Para Rocha Capiello, la costura no es, entonces, una técnica: es un acto de reparación. Cada puntada anuda no solo materiales, sino fragmentos biográficos, vínculos perdidos, memorias. A lo largo de su trayectoria, la artista ha explorado múltiples lenguajes —la pintura, el dibujo, la fotografía, el bordado, el tejido, la instalación, la performance—, pero acudiendo siempre a la matriz unificadora del textil. Coser, para ella, es recomponer, entrelazar lo disperso, narrar con hilos lo que la palabra no alcanza a decir.

Asimismo, el color rojo —y sus tonos análogos: carmesí, granate, coral o púrpura— ha estado presente de manera constante y dominante en su trabajo. Éste es mucho más que una elección cromática: es un símbolo entrañable, un código afectivo, un hilo que enlaza la memoria, a veces doliente, con una conciencia del cuerpo femenino y sus procesos orgánicos. Cada matiz porta una vibración distinta, pero todos remiten a la urgencia de sanar, a la necesidad de amar, al impulso por persistir. El rojo adquiere, además, una dimensión ritual que otorga significado no solo a lo que recubre, sino a lo que palpita adentro.

Tras emigrar a España en 2003, su práctica se expandió hacia lo pedagógico —gracias a sus estudios de posgrado en educación emocional y pedagogía del arte— al trabajar con infantes y mujeres en situación de vulnerabilidad. Lejos de asumir una postura asistencialista, su concepción del arte como vehículo de autoconocimiento y resiliencia la llevó a elaborar métodos propios. Esta vertiente ha nutrido su producción, no como un apéndice didáctico, sino desde la convicción ética de que el arte puede restaurar, reconfigurar vínculos y abrir caminos de sentido.

La serie Entretelas (2016–2019) marca un hito en la trayectoria de la artista. El título alude a aquello que se oculta bajo la superficie, a las costuras invisibles que dan forma y sostén a lo manifiesto. Mater (2016) es una de las piezas más significativas en el corpus de la artista por su escala, materialidad y fuerza simbólica. El nombre remite a la «madre» y, también, a la «matriz», ese territorio del origen íntimo y arquetipal. Realizada con trozos de telas recicladas cosidas a mano, la pieza despliega una superficie ondulante, una ola textil de rojos, naranjas y violetas que evoca lo materno como una energía —y un cuerpo— dispuesto a contener y abrigar.

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm. (Detalle)

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm. (Detalle)

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm. (Detalle)

Natalie Rocha Capiello. Mater, 2016
Telas recicladas cosidas a mano. 100 x 300 cm

En De tripas corazón. Corazones sin coraza, pieza presentada en la Bienal de Venecia de 2019, la artista articula una poderosa alegoría del desarraigo migratorio. La instalación se compone de cientos de corazones confeccionados a mano —atados, no cosidos— con telas desechadas, hilos, lanas y estambres, muchos de ellos recolectados a lo largo de los años. Colgados sobre una estructura metálica que remite a la tristemente célebre valla de Melilla —la frontera que separa Marruecos de la ciudad española de Melilla, en el norte de África—, los corazones se presentan como restos: rasgaduras sangrantes, heridas abiertas, fragmentos de identidad que quedan en el camino. Rocha Capiello construye esta obra desde su propia experiencia migrante, pero también a partir de una investigación sobre las múltiples formas y condiciones del desplazamiento forzado. El título, tomado de una expresión popular, sintetiza la paradoja que enfrentan quienes deben recomenzar con lo mínimo, con lo que llevan dentro, con el dolor y el miedo transformados en impulso de sobrevivencia.

Natalie Rocha Capiello. De tripas corazón, 2019.
Instalación realizada con retazos de tela, ropa, lana. 
Medidas variables. (Detalle)
58° Bienal de Venecia

Natalie Rocha Capiello. De tripas corazón, 2019.
Instalación realizada con retazos de tela, ropa, lana. 
Medidas variables. (Detalle)
58° Bienal de Venecia

Valla de Melilla (Foto: TSS Platform)
Natalie Rocha Capiello. De tripas corazón, 2019. 
(Detalle)
                                      

Esta poética del desgarro —de lo que ha sido roto y vuelto a unir— aparece también en obras como Anidarme o Mar en calma, ambas de 2023. Esta última posee el tono del duelo silente. La instalación, suspendida como una gran cortina o marea detenida, presenta una ‘escena’ en apariencia serena —corazones flotando sobre una superficie tranquila— que contrasta brutalmente con el trasfondo que la origina: la muerte de miles de migrantes en el mar Mediterráneo. Inspirada en una fotografía de la costa andaluza donde turistas toman el sol indiferentes a la tragedia que ocurre a escasos metros, Rocha Capiello construye una pieza que discurre entre el homenaje y la denuncia. Los corazones de tela flotan como cuerpos perdidos a la deriva. Algunos se desgarran, otros sangran hilos; caen fragmentos —quizás hijos— y forman un mar rojo que cubre el suelo. Mar en calma no alude a la paz, sino al velo que cubre el horror cuando se vuelve cotidiano. Así, la artista crea un contrapunto visual al bullicio de los medios. No representa la muerte: la honra. No denuncia con estridencia, sino que coloca su voz en el centro de lo humano.


Natalie Rocha Capiello. Anidarme, 2023.
Instalación hecha de lanas, nylon y telas recicladas
200 cm Ø


Natalie Rocha Capiello. Mar en calma. De la serie De tripas corazón. Corazones sin coraza, 2023
Telas y lanas recicladas. Dimensiones variables


Natalie Rocha Capiello. Mar en calma. De la serie De tripas corazón. Corazones sin coraza, 2023
Telas y lanas recicladas. Dimensiones variables. (Detalle)

Junto a su obra textil, el dibujo ocupa un lugar fundamental en su práctica. Rocha Capiello cultiva el dibujo automático como forma de conexión con el inconsciente, permitiendo que la dimensión espiritual se haga presente. En la serie Ofrenda (2023), compuesta por dibujos en tinta china, la línea sigue una pulsión mandálica, una necesidad de centro, de orden secreto. Lo mismo ocurre en los bordados de la serie Duermevelados (2023), realizados en servilletas de tela. En estas piezas, cada puntada ha sido ejecutada en un estado de contemplación. La artista describe este proceso como una danza entre el yo consciente y una fuerza superior que la asiste: «es como si trabajara a cuatro manos», afirma, «una parte mía está presente, pero otra se deja guiar por lo que se manifiesta». Las composiciones evocan formas orgánicas —células, flores, heridas, semillas— en una reiteración que alude a lo cíclico y vital.

Natalie Rocha Capiello. Dibujos de la Serie Ofrenda, 2023.
(La serie consta de 60 piezas)
Tinta china sobre papel. 12 x 12 cm


Natalie Rocha Capiello. Duermevelados, 2023
Bordados a mano realizados en servilletas de tela
40 x 40 cm.

La obra de Natalie Rocha Capiello está íntimamente entrelazada con su vivencia de lo femenino como hija, madre, esposa, guía y creadora. Hecha de tiempo, de cuidado, del gesto amoroso que remienda lo roto, no hay en ella una voluntad de ilustrar el dolor, sino de transmutarlo con valor e integridad. El arte, aquí, no es catarsis, sino alquimia. Desde esa conciencia, se manifiesta como un gesto de amor radical hacia sí misma, hacia los otros y hacia la vida.

© Katherine Chacón Top of FormLLLl

Otras obras de la artista:

Natalie Rocha Capiello. Serie Bordando el tiempo, 2016
Tapices cosidos y bordados a mano con tela reciclada. 30 x 30 cm.

Natalie Rocha Capiello. Serie Hilos, 2023
Acrílico sobre tela. 20 x 20 cm

Natalie Rocha Capiello. Serie Punto-Línea-Trama, 2023
Dibujos automáticos hechos en acrílico sobre papel Kraft. 40 x 40 cm

Natalie Rocha Capiello. Des-arraigo, 2023
Instalación de lanas y telas recicladas. 200 x 300 cm

No hay comentarios:

Publicar un comentario